Libre, quiero ser libre,
libre de sentir
y de enamorarme de quien quiera.
Quiero vivir a mi manera,
no tener que cuidar los sentimientos de nadie,
pero, el líder no puede ser libre,
está atado a ser ejemplar.
Es increíble que me oculte
detrás de tan abundante melena,
cuando es justamente eso
lo que más llama la atención de mí.
No soy fuerte, pero sí veloz para cazar,
tengo un corazón tan poderoso
que corre a la par de mis emociones.
Aunque, al final, la presa soy yo,
siempre yo,
preso de mis víctimas.
El amor es una selva,
no sé cómo puedo ser el rey,
supongo que es porque olvido tan rápido como me enamoro,
será eso lo que me hace ver fuerte.
Con el ocaso solo me queda rugir
con furia para mostrar mi dolor.
Nadie nunca duda de si estoy bien,
es el rey, solo nos lo está recordando.
A nadie le importa un carajo si siento,
porque saben que sobreviviré,
siempre sobreviviré.
Ana María Suárez Santos





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