No sé cómo escribir poesía en este tiempo.
Las palabras se me resbalan de la boca de tanto jabón que he comido
y ni hablar del intento de agarrarlas con las manos.
Nunca he sido buena escribiendo poesía,
mis fracasados versos no nos van a salvar.
Tampoco he leído muchos poemas,
pido excusas públicas.
Creo que todos tenemos algo de poetas,
algo de lo bohemio, de lo vintage,
pero sobre todo algo de la especial y cruel manera de ver el mundo.
El poeta viaja sólo en el oscuro del café y las hojas muertas.
Hoy todos somos poetas náufragos sobreviviendo en medio de un mar de muertos.
No nos cansemos de buscar la isla,
que vamos a llegar
vivos,
triunfantes
y cargados de obras de arte obsoletas.
Como este esqueleto de poema sin defensas,
que infectado del desprecio del público
a causa de empeñarse en salir,
va a toser y va a morir.
Ana María Suárez Santos





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