Por: Brandon Romero Avendaño

Demente,

perdido en un ataúd de cuatro paredes,

errante en un sueño profundo del cual no despierto,

aun sabiendo que los locos no duermen,

yo duermo, duermo para siempre…

extraviado en la noción de la vida,

muerto en mi universo colmado de estiércol,

donde no hay fin y el inicio es incierto…

mi corazón loco aúlla a la muerte,

como un lobo aúlla al mar,

solitario,

náufrago,

ahogándose en su interior…

lo sabía, estaba en otro universo,

mi soledad se había tragado el tiempo,

mi mente se había tragado mi vida,

ahora muerto, navego a oscuras, en el olvido…

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