Atender a las pasiones, fluir en ellas, capturar un instante, escribir poesía. El amor al arte de Felipe Mejía Medina, hace 12 años, lo motivó a adoptar el seudónimo de Mista Vilteka como fotógrafo y escritor Colombiano. Su cariño por la escritura aparece durante su infancia, escribe desde que tiene memoria, pues las letras fueron su trampolín a las sinestesias del arte, que lo llevaron a experimentar de adolescente con el teatro, la música, el dibujo, el diseño y las danzas. Su primer texto fue una carta a la Nada cuando tenía aproximadamente 8 años, estaba en tercero de primaria y desde entonces no ha parado de escribir: ha pasado por la crónica, el cuento, el ensayo y la poesía. Todos los géneros le gustan, pero, si tuviera que elegir, como él mismo lo dijo a lo largo de cuál charla con café al atardecer, se queda con su amada poesía y con el realismo de la crónica. Mista Vilteka escribe desde la tristeza, desde la angustia o quizás sea mejor decir, desde la claridad diáfana de la profunda soledad de vivir.

Aunque la mayor parte de la producción artística de Mejía Medina está en su blog que hoy cuenta con más de 900 entradas y que partió en 2008, mismo instante cuando estableció formalmente su nombre artístico ‘Mista Vilteka’, en su hogar guarnecen sus primeros cuadernos y decenas de hojas separadas de cuentos y poesías, las que desde que se fue del país no ha vuelto a ver por muchos años, pero que sin embargo siempre viajan con él en su consciencia, o así le gusta creerlo.

En los alrededores de los treinta, más-más que menos, se hizo fotógrafo para sus adentros. Empezó, según sus memorias nostálgicas, por allá en el 2012, con el ejercicio de ensayo y error, desconociendo el hacer pero definitivamente descubriendo el placer que encontraba en cada captura conseguida. Aunque todo tomó forma como una actividad profesional a principios del 2016, no obstante, fue entre el 2017 y 2018, en búsqueda de la formalidad y del tecnicismo, que hizo sus estudios en fotografía en la Escuela de Cine y Fotografía, Zona Cinco. Sus fotografías son un relato de los espacios y de la gente. A veces juntos, también separados. Mista Vilteka toma fotos desde la felicidad, o, al menos, desde lo que a ratos se siente como un estado de comodidad en la existencia del ahora. La tristeza, por supuesto, es más clara y contundente.

Como Felipe es investigador en salud global, ingeniero y va a medio camino de ser bioeticista. A él no lo niega, pero se siente sobre todo lo otro: el otro. Alimenta a Mista con Felipe y, ciertamente, Felipe es el reflejo de Mista: un objeto no finalizado de construcciones y especulaciones. “Al final y al principio, mi yo, este yo, reposa y excede lo primero que es lo último y lo último que es lo primero, en un ciclo de ser y devenir y mutar y fluir. No soy yo quien ha elegido: el hacer me elige y yo me dejo elegir.” Felipe eligió a Mista y fue Mista, quien a Felipe, creó.

Pequeños relatos es fanático del arte, de quienes se han arrojado a sus brazos con miedo a caer pero no a volar. Los invitamos a seguir el trabajo de Mista Vilteka y por supuesto, a dejarse seducir por el fantástico mundo del arte visual.

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