La construcción de cada escrito encontrado en esta publicación nace del deseo por ejercer resistencia, a través del arte, hacia un sistema de políticas del miedo que nos han gobernado desde el principio de nuestra historia hasta la actualidad. Deseamos con fervor que la barbarie tenga punto final.
Al infierno
No hay lugar en el mundo que sea el paraíso, pero a todos nos lo han prometido. Biblias, amores y gobiernos juran y re-juran que construirán aquel lugar donde todo lo soñado se cumple, donde basta pedir un deseo para que se haga realidad, sin cumplir años y sin soplar velas. Yo tengo guardados incontables deseos con nombre propio, todos los guardé en mi castillo de la memoria, porque me moría, me moría cada vez que imaginaba tan de lejos el paraíso.
Y si por soñar con deseos muertos me matan, ¡que me maten!, porque yo tengo todo un pueblo que me sueñe, que me recuerde y que me entierre bajo tierra, bajo esta misma tierra que estoy pisando, regada con pura agua de remolacha. Esta tierra repleta de presuntos accidentes, de la que seguramente florecerá el paraíso una vez que mi pueblo le haya dado rienda suelta al infierno. Solo entonces, cantarán el himno las benditas ánimas.
Ana María Suárez Santos
Charcos de sangre
Han atacado con luces la hermosa noche capitalina, lo que comenzó con antorchas, terminó con fuertes incendios; lo que inició con gotas de sudor, terminó en charcos y lágrimas de sangre. Se ha sembrado el miedo como matas de coca, ¡qué ironía!, se han perdido vidas como una erradicación masiva.
Se dispersaron los manifestantes en la marcha, sin ningún tipo de control. Corrían sin rumbo ni dirección, mientras se escuchaba la algarabía: “asesinos, asesinos, asesinos”. Detrás como una jauría de depredadores hambrientos, uniformados – con artillería como para una guerra- disparando a diestra y siniestra contra la población. Entre el alboroto pocos fueron los que se quedaron. Uno de los valientes se dispuso a prender fuego al trapo de la mecha de la botella con combustible, quien en contados segundos, la lanzó. Las llamas brotaron de los pantalones de los uniformados. Ante esta situación, el dictador ordenó guardar las bombas de gas y dio luz verde a sus milicias para usar armas de fuego contra el pueblo. Dejaron a su paso la barbarie. No importó si eran mujeres o niños… no había pecado si las víctimas eran culpa del estado. Víctimas que se pierden en el limbo de la injusticia, y sin embargo, las voces en la calle arengan sin pudor: ¡El pueblo no se rinde, carajo!
Brandon Romero Avendaño
Abril
Se marcharon convencidas del no retorno y en su ausencia, desde Monserrate, comenzaron asomar a principios de Abril grises nubarrones atraídas por las tierras putrefactas del olvido. Desde esos días jamás se fueron, y los paraguas cobraron mayor valor porque en la capital Melancolía ya no había vespertina que no lloviera la sangre de sus hijos.
No pasó demasiado para que la falta de sol causará irreversibles impactos en la población y a falta de esperanza sobre la cosecha de una vida digna, de las fosas comunes floreció miedo, odio y desolación. La oscuridad se implantó en la mirada de hombres y mujeres, que hijos herederos de la precarización de sus derechos y de la confusión de sus raíces a causa de una desmemoria declarada patrimonio nacional, exigieron la guerra eterna para establecer quién tenía la razón en el fracaso; en ese mismo instante, en lo más alto de la mesa, los otros, los de siempre, se daban la mano para cerrar de manera pomposa el acuerdo final: ya no había país.
Mateo Caballero Cantor
¡Basta!
A pesar del cielo nublado y de la gélida brisa que envuelve a la ciudad, hoy sus calles no transpiran ni frialdad ni indiferencia. Hoy la ciudad lúgubre y melancólica no es esa ciudad. Hoy es una Nación que llena su corazón de Resistencia y Valor. Hoy sus calles exhalan Rabia y Dolor. El cielo llora al ver cómo el pueblo somete, tortura y acaba con el mismo pueblo. Hoy, en el cielo, arden los gritos de Justicia. Hoy el pueblo rechaza los actos de sus hijos bastardos…
Andrés Obando
Ilustración de portada: @lamariasintilde20
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