Mis manos, parecen Odiseo de regreso a Ítaca

atravesando mares de agua y radiantes arenas

cuando imagino las hebras doradas de tu cabello.


Tus ojos, más exóticos que los jardines de Babilonia;

Tu mirada, más seductora que Calipso y su magia;

Tu verde, contiene el misticismo de los hechizos de Circe.

Tus labios, como el vino de los Lotófagos

son el único fruto capaz de embriagar, tanto

a los dioses del Olimpo, como a cualquier héroe o mortal.


Ahora, con respeto mi mina explorará tu cuerpo

empezando por tu cuello, sabana africana

capaz de alimentar y albergar el poder y el vigor

del león, el leopardo, el tigre, el lince y el guepardo


Sabana que sirve de antesala para esas magníficas

montañas, lugar que el puma tomará como su hogar;

así es, hablo de besar tus senos y conquistar

lo que hay bajo ellos.

Si fuera elefante, tu abdomen sería el valle

que llevaría grabado en mi mente;

Recorrería de memoria cada poro

y lunar de la geografía de tu piel.


Escritores y pintores hidratan sus paladares

Con vino, cerveza y café,

invocando la compañía de Baco y Calíope,

pero él está ocupado, admirando tu cuerpo

y para ella eres su musa, debido a tu belleza…


Y es que tu belleza es extraordinaria,

inspirarías a cualquiera a decorar folios

y a llenar lienzos…

Andrés Obando.

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