A dos veces
Habían crecido juntas, la guitarra y violeta parra.
Cuando una llamaba, la otra venía.
La guitarra y ella se reían, se lloraban, se preguntaban, se creían.
La guitarra tenía un agujero en el pecho.
Ella, también.
En el día de hoy de 1967, la guitarra llamó y Violeta no volvió.
Nunca más vino.
Eduardo Galeano






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