En medio del gentío al borde de la algarabía; el sentido patrio a flor de piel. Un sentimiento de represión circunscribe a la multitud que clama por el cese a las masacres, la represión policial, la enfermiza corrupción y una desvergonzada injusticia.

La marcha, derecho constitucional, es y será la convergencia de las mal llamadas minorías y así se demostró nuevamente el pasado sábado, donde se cumplió un año del ahora tradicional 21N, en el que una diversidad de culturas se manifestaron en las calles con el único objetivo de saciar la sed de impunidad de los impostores que han saciado su sed con lágrimas ajenas. Nuevamente, se alzaron voces, cuerpos y pancartas para visibilizar y denunciar todas aquellas arbitrariedades que aquejan a nuestro país, nuestras comunidades y cada uno como individuo.

Hoy, 25 de Noviembre, se posiciona el cuerpo femenino para defender lo que siempre ha debido tener, y así, unos tras otros, todo el pueblo seguirá levantándose, nunca más habrá silencio.

Bajo el lente de la cámara de @mateoandrescc_ Pequeños relatos les comparte su vivencia del pasado 21N.

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