Ilustración: Lina Moreno
Texto: Gina Lara Rodríguez
Recuerdo que al empezar el paro estaba angustiada… digo, aún más de lo que ya lo estaba por la propuesta de la reforma tributaria y la complicada crisis de salud por la cual estamos atravesando… y supongo que me darían la razón si afirmara que, en definitiva, todopasómuyrápido. En mi mente tengo guardado un instante de abril en el cual estaba haciendo cuentas de cuánto valdría vivir en Colombia y a los poquitos días estaba dándome cuenta de que las cuantiosas vidas colombianas no valían nada… (o tal vez sí: ¡diez millones por cabeza!, como dijeron alguna vez…). Pero bueno, aunque sería tentador componer un ensayo analizando la situación presente con sus muchos diversos matices, mi motivación principal para escribir este texto, de una vez lo advierto, no es otra distinta a la de especular (obviamente según la segunda acepción de la RAE respecto a esta palabra como verbo transitivo… o sea, conjeturar desde mi ignorancia sobre este asunto solo porque ajá, porque el momento por el cual pasa Colombia es tan delicado e incierto que en unos escasos párrafos es poco probable que logre vaticinar nuestro destino) y tal especulación intentaré dirigirla hacia lo que ocurrirá en el futuro con el paro.
Sin embargo, antes de comenzar propiamente con mis divagaciones y dejando de lado los recuerdos y las tristezas traídas por esta coyuntura, les hago una pregunta sincera (y por si acaso, ¡sí!, para mí es absolutamente necesario hacer esta pausa en el escrito): ¿qué piensan ustedes que es lo que va a pasar? Porque si están esperando leer una respuesta seria y premonitoria de mi parte, de nuevo les recuerdo que no soy experta en política ni mucho menos soy profeta. De hecho, lo que están a punto de leer es lo que a mí se me cruza por la mente en una noche de insomnio en la que me levanto a escribir pa’ ver si me coge el sueño.
Entonces, de nuevo y si no se desconectaron del texto, ¿qué responden a esa pregunta? (Sí, yo intuyo que la mayoría no se autocuestionó sino que siguió leyendo… así que si no pensaron en una posible respuesta para saciar mi curiosidad, sería genial que cavilaran en algo justo ahora). Lo pregunto porque mi idea es ponerme en el lugar de varios de ustedes y tratar de fabricar conversaciones que hipotéticamente podrían tener conmigo mientras el escrito se alarga y “ensayo” (porque sí, lógicamente es eso lo que se hace en un ensayo) a ver si encuentro, aunque sea por casualidad, una respuesta. Y bueno, ustedes dirán que para qué les pregunto esto si los escritos no tienen orejas y además no van a poder intervenir para poder poner sus voces aquí… pero mi argumento es que precisamente allí está “la magia” de especular, y quizá podríamos decir que hasta de imaginar, en este ensayo en particular.
Sin demorarme más, empiezo con la primera especulación. Yo imagino, y estoy casi segura, de que habría alguno de ustedes que me diría que la lucha social sí sirve, que hemos logrado mucho y que aunque lastimosamente el paro ya no es tendencia en redes sociales, continuamos exigiendo nuestros derechos porque somos un pueblo repleto de dignidad, y que estamos hartos de todas las injusticias que se han cometido para con nosotros desde hace siglos, y que nos han quitado tanto que hasta nos quitaron el miedo, y que hashtag ElParoNoPara, y bueeeeno… con estos argumentos podríamos deducir que para ese alguien el paro sigue hasta que el gobierno nos escuche.
Quizá otra persona me diría que el paro no sirvió para nada porque igual nos metieron un poco de reformas más pequeñas y peores, y que más encima se hundieron otros proyectos importantes en el Congreso que nos dejan más mal de lo que íbamos a quedar antes, y que aparte ya no ven a la gente bloqueando las ciudades y los pueblos como antes, y que mejordicho ya todos los demás (sí, los otros) se cansaron de marchar, y que eso fue apenas un momentico y que hasta ahí quedó, y un largo etcétera… o sea, que para esa otra persona el paro está muriendo lento pero seguro.
Y ya por último, y arriesgándome a hacer el ridículo más de lo que lo he hecho hasta el momento escribiendo esto, una tercera respuesta tentativa de parte de ustedes a la pregunta pienso que podría ser algo como: “ush, menos mal se está acabando el paro. ¿En qué trabajará ese montón de gente que salía a marchar? Definitivamente puros vagos desocupados los que estaban en esas marchas… y pobrecita la gente a la que le tocaba madrugar para ir a trabajar con las vías bloqueadas… no, terrible [aquí me doy el lujo de introducir dos finales distintos a esta respuesta] (Final 1) Yo sí apoyo el paro pero que marchen por un ladito, pacíficamente. Tomarse las vías de hecho no-es-pacífico. (Final 2) Total, gente que no le gusta producir; son puros mamertos los que salen a gritar y a joder; una manada de indios a los que hay que exterminar es lo que son todos ellos”… resumiendo, la conclusión de estos razonamientos sería básicamente la misma oración que finaliza el párrafo anterior pero con un toque de odio y de tranquilidad en este caso.
Si bien a este punto ilusoriamente les tiré la pelota, imaginariamente se las apañaron para decir algo e hipotéticamente me devolvieron la pregunta porque descubrieron que no dije prácticamente nada al respecto pese a que en el ensayo me preguntaba a mí misma por lo que pienso e incluso me excusaba de antemano porque creía que los iba a decepcionar, de nuevo les ofrezco disculpas porque voy a quedarme en silencio. Sí… a veces los ensayos no dan respuestas concretas a preguntas de las que surge la escritura de los mismos y a veces es peor cuando se trata de un tema tan sensible como este.
No quisiera cerrar un texto que los pudo haber hecho sonreír (aunque sea un poco) de manera tan apesadumbrada pero al final esa es la sensación general en Colombia justo ahora: pesadumbre, cansancio, desilusión y demás sentimientos a penas esperados ante un presente tortuoso del que no podemos escapar pero contra el que luchamos con todas nuestras fuerzas para poder cambiar. Les invito, entonces y por este medio, a seguir resistiendo de la manera en la que puedan, a imaginar un futuro mejor y a especular sobre visiones más optimistas acerca de lo que podría ocurrir… mas especialmente les invito a no perder la esperanza… vean que incluso haciendo cosas tan pequeñas como un ensayo en el que se imita el hablado de la gente y sus pensamientos y sentires en cuanto a un escenario en particular pueden manifestarse y alzar su voz.





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