Ilustrado por: Lina Moreno

Texto: Natalia Soriano

Los piojos parecen semillas de granadilla. Fueron creados al octavo día (después de que Dios, que tiene el tamaño de una semilla de granadilla, tomara un descanso). Los dejaron sobre las nubes (Dios seguía tan cansado que no los bajó a la tierra) y como no sabían volar, aprendieron paracaidismo y aterrizaron sobre las cabezas de los primeros niños. Aunque no bailan ni bautizan a sus huevos, se casan con las pulgas, organizan caminatas sobre trenzas y colas de caballo, hacen olimpiadas de reproducción y se alimentan de la memoria de los hombres (Dios cree que los piojos hacen más cosas que él). Cuando a Tatiana le rasca la cabeza es porque uno de sus recuerdos se ha ido y la tía Darley se aterra pues teme que la niña olvide todo. Los piojos quieren saber si algún día volaron, por eso se llevan los recuerdos de otros. (Ellos también roban a Dios, a veces, él necesita olvidarse de algunas cosas).

Sobre la autora:


Natalia Soriano

@sorianidad

Nació el 7 de noviembre de 1997.

Participó en el programa Súbete a la escena de Idartes durante el año 2014 y 2017. En el año 2015 obtuvo el segundo puesto en el concurso de poesía Eduardo Carranza y en el año 2017 publicó la antología de poesía “La luz de los peces¨con el colectivo de escritores emergentes, Plumas Errantes. Ese mismo año ganó el segundo puesto en el concurso de cuento “Mejor que Arder” de la Universidad Central.  En el 2020, ganó una beca con la Secretaría de Cultura por el proyecto: La casa como espacio de exploración del instante poético. 

Actualmente, hace parte del colectivo literario, La Cuarta Raya del Tigre,  y la revista, Ocho:treinta. 

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