Fotografía: Mateo Caballero

Texto: Paola Vargas

El pasado 23 de septiembre empezó la demolición del Monumento a los héroes en Bogotá, una escultura que rendía tributo a los próceres de la independencia desde 1.963 y que fue símbolo de resistencia social durante el pasado Paro Nacional. La escultura ubicada en la calle ochenta con autopista Norte, se demolió como parte de los primeros pasos para la construcción de la primera línea del Metro, un proyecto autorizado desde la alcaldía de Enrique Peñalosa y ahora ejecutado por Claudia López a quien le llovieron críticas por esta decisión, desde diferentes orillas de la opinión pública.

Diego Molano, quién es el actual ministro de Defensa Nacional, se sumó a las quejas. Aprovechó para enviar una carta a la alcaldesa, donde manifestó públicamente su rechazo hacia el hecho, allí resaltó la importancia del monumento para la historia colectiva, además del orgullo que inspira entre los militares de Colombia, al recordar las batallas libradas por los ejércitos para obtener la libertad del pueblo. De esta forma apeló al aspecto emocional para congregarnos como pueblo descolonizado, mientras bañaba de la misma Gloria libertadora a los cuestionados ejércitos que hoy él representa.

De lo que no habló el ministro es que mientras era concejal de Bogotá por el Centro Democrático, defendió la iniciativa de metro elevado impulsada por la administración Peñalosa. Así lo hizo ver cuando habló de las acciones legales impuestas ante el Consejo de Estado por parte de concejales del Polo Democrático. En entrevista con el diario El Tiempo en 2019, Molano decía: «Hay argucias jurídicas de los sectores de la oposición que buscan sabotear la contratación y la construcción del proyecto de infraestructura más importante del Distrito Capital».

Aunque el proyecto ya está autorizado y con las primeras obras ejecutándose, siempre que el tema vuelve al debate desde cualquier orilla, también vuelve a salir a flote la pregunta de si realmente la opción de metro elevado, en lugar de subterráneo, era lo mejor para Bogotá. No solo por la demolición de monumentos como el de Los Héroes, sino también por los entes que van a sostener tanto dinero público junto.

Si nos ubicamos en el espacio tiempo en el que se aprobó el contrato, nos encontramos en un escenario preelectoral a la alcaldía de Bogotá, donde los partidos tradicionales apoyaron el metro elevado de Peñalosa, antes que el subterráneo de su antecesor Gustavo Petro, dejando ver cierta cercanía entre el gobierno distrital de la época con el partido de gobierno y los partidos tradicionales que seguían de cerca la mega obra. El asunto de esto está en que son los mismos partidos políticos que luego resultan involucrados en escándalos de contratación.

Basta con irse al caso que se conoció hace ya varias semanas dónde se perdieron $70 mil millones de pesos colombianos del ministerio de las TIC, cartera que fue entregada a Karen Abudinen, del partido político Cambio Radical, por parte del presidente Iván Duque, dinero destinado a la implementación de redes de internet en las zonas rurales.

Bajo este panorama, lo que debe abarcar el debate nacional es la forma en la que se va a ejecutar el proyecto del metro en Bogotá, quiénes van a administrar la plata y qué experiencia tienen los encargados de hacerlo realidad, por poner algunas preguntas clave sobre la mesa. 

Además de conocer estos datos con los que algunos se indignarán, otros tal vez no, como ciudadanos tenemos el deber de ejercer nuestro derecho al voto en las siguientes elecciones de Senado y Cámara de Representantes, pues finalmente son ellos los que votan las leyes que el presidente firma, por lo tanto, necesitamos congresistas que pongan en debate estos hechos, tramitando leyes que inhabiliten para contratar con el Estado a todo aquel que haya saqueado las arcas. 

Leyes que nunca tendrán lugar si los mismos partidos políticos de siempre son quienes se encargan de proponer y votar las iniciativas que luego regirán en el país. Si recordamos a quienes beneficiaban las leyes como la última reforma tributaria, nos podemos dar una idea de los intereses que mueven a las banderas que siempre han estado presentes en la esfera política nacional.

Entonces, con todo esto en mente, los héroes de la patria son en realidad los campesinos que viven sin la presencia del Estado y aun así se sienten orgullosos de pertenecer aquí, son los vendedores ambulantes que viven al sol y al agua buscando lo de la comida del otro día, los políticos nunca han sido los héroes y seamos sinceros, la mayoría de los políticos actuales no van a hacer nada para que la situación cambie. Así que ahora quienes podemos votar debemos ser los que portemos la capa ejerciendo nuestro derecho al voto y procurando el amplio uso de la democracia. Ya veremos si algún día los héroes lograremos subirnos al metro de Bogotá, que de seguro será todo un mega monumento.

Sobre la autora:


Paola Vargas

@amarilla.poe

Es estudiante de pregrado de Comunicación social y periodismo, amigable con los perros y fiel admiradora de los gatos. En sus ratos libres riega y cuida sus planta, en su cabeza recorre la galaxia en busca de formas e ideas diferentes que la acerquen a posibles respuestas de tantas preguntas que hoy invaden a muchos llenando de curiosidad y vida a su existencia.

Agradecida de ser campesina, de disfrutar placeres tan sencillos y eternos como ver el agua de un riachuelo bañar todo un bosque llenándolo de vida y brillo. Está llena de historias por contar, pero sigue buscando las palabras precisas para escribirlas. Es santandereana revolucionaria de nacimiento por su sangre comunera, pero muy rola de corazón; de las que aman la changua en las mañanas y admira a los muiscas.

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