Ilustración: Daniela Ruano

Texto: Valentina Bonil

Todas están en mí y yo estoy en todas

Todas están en mí y yo estoy en todas,

ya he sido la sumisa, ya he sido la rebelde.

No conozco aún a la deseosa apasionada por su sexo,

 tampoco tengo afán por hacerlo,

 mejor me guardo la expectativa en lo profundo,

me guardo en mi intimidad, allí donde nadie llega,

me protejo.

Viven en mi cuerpo todas las que fui,

vivirán todas las que seré.

Soy mi niña infinita,

mis manos que se arrugarán con el tiempo,

soy la arruga de cada mano que tomo,

de cada caricia que recibo,

 soy cada acto que encuentra mi camino.

El dolor de un nuevo renacer

¡Oh, madre!

 He sido un mercado de lágrimas.

Me duelen mis hermanas,

me duele su ausencia,

sus atropellos.

El respirar de ellas retumba en mis heridas,

sus voces quebraron la mía,

¡ay, pobres de mis hermanas que no querían!

Odio a los otro que, con el sudor de sus cuerpos,

Se burlan de nuestro placer

y nos envenenan la piel.

Nuestra saliva como la miel,

nosotras como hierba que quiere crecer,

por eso nos temen,

 es más fácil quemarnos,

que escucharnos.

¡Ay, madre!

Qué injusto es el mundo, no lo deseo,

no quiero caminar por sus infiernos.

Estoy hecha de miedos,

quiero hacer de este miedo, mi fuerza y mi aliento.

¡Oh, madre!

¿Seré capaz de hacerlo?

Que este fuego que se expande

llegue a todas mis hermanas

que dejemos todo en llamas.

Que de las cenizas

se erija un nuevo mundo,

para nosotras.

Por nosotras, por las que ya no están, por las que vendrán.

Solo nos queda amarnos

Solo nos queda amarnos,

amarnos para sostenernos,

amarnos para sobrellevar esta oleada de muerte, este mar de impunidad,

amarnos para ser la fuerza arrebatada.

Amarnos cuando el alma padece la violencia

de un país que la ha padecido por más de 50 años.

Amarnos por la lucha, por la verdad, por el pueblo,

amarnos por los que no saben amar,

amarnos para sentirnos vivos y recordar a nuestros muertos,

amarnos porque el amor es lo último que se pierde.

Amarnos por el deseo de expandir la palabra y escuchar al otro,

amarnos porque el amor nos abre puertas.

Amarnos porque no conozco otra forma de vivir,

que no sea amando.

Sobre la autora:


Laura Valentina Bonil Arciniegas

@valen._.tinaaa_

Estudiante de tercer semestre del pregrado de Creación literaria en la Universidad Central. Nací con el don y la maldición de la imprudencia. Aprendiz de la vida y su contemplación. El lenguaje es mi lugar de conciencia. La escritura mi espejo. Me relaciono a través de la paciencia y la empatía. Las artes son el paraje no común para mostrar lo que nadie ve, decir lo que nadie escucha, generar algo en lo demás y poder conectar. Creo en la palabra como una forma de compañía a quien la necesita y en la literatura como un salvavidas de la vida misma.

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