Ilustración: Alejandra Pérez
Texto: Dicarito Prada
Felizmente bruja y fracasada porque no tengo un matrimonio que mostrar. Decidí avanzar sola y no ser dependiente de una unión solemne, no pretendo continuar con la falsa fantasía social.
Felizmente bruja y fracasada porque empecé a aceptarme tal como soy y me distancie del modelo de mujer perfecta.
Felizmente bruja y fracasada porque jamás fui la más brillante en clase, no llegaba ni al promedio; pero cuando tuve que tomar una decisión rápida, difícil, pude encontrar una salida a todas las puertas que se cerraron alguna vez. Se necesita algo más que valor para enfrentar las adversidades y me admiro por intentarlo.
Felizmente bruja y fracasada porque no guardé silencio para agradar o verme más bonita, por el contrario, dije lo que tenía que decir en su momento. Entendí que se pierden personas, familia, empleos y hasta te expulsan de alguna congregación. Pese a esto, encontré personas excepcionales en mi camino.
Felizmente bruja y fracasada porque no me interesa ostentar, deslumbrar y mucho menos pasar por encima de los demás para obtener un beneficio. Vivo feliz de no tener presión por demostrar lo que no soy, de no tener que complacer a otros.
Si ser una persona auténtica, real y verdadera es sinónimo de fracaso, ¿si acaso seguir los pasos de mis tatarabuelas quemadas en la hoguera, por defender el significante femenino, me convierte en bruja? Pues si soy felizmente bruja y fracasada.
Sobre la autora:

Carolina Prada
Soy mujer, madre, hermana, hija y amiga; orgullosa de pertenecer a la clase obrera y popular de esta sociedad.
Soy persona de alta sensibilidad, lo cual no me permite desligarme de la realidad, porque comparto las angustias que nos atormentan a diario.
Soy el trabajador con anhelos, que va en el transporte público, angustiado y cansado por sentirse impotente por no alcanzar a solventar todas las necesidades en su hogar.
Soy el gay que es reprimido por la sociedad y quiere gritar que es libre de decidir cómo llevar su vida sexual.
Soy la madre ama de hogar, que quiere tener una vida profesional aparte de estar relegada a solo las tareas del hogar; porque así lo determino el mandato patriarcal.
Soy la mujer, cansada de ser sexualizada y estereotipada; a la que la sociedad le dice como debe comportarse, pero nunca le pregunta cómo se siente.
Yo soy mis fortalezas y mis debilidades, con mis acciones y mis elecciones, con mis fracasos convertidos en proyecciones.





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