Texto: Paola Vargas

Sobrevivimos a la primera vuelta presidencial. La votación de Gustavo Petro era algo predecible, pero lo que no estaba tan claro era el papel que jugaría Rodolfo Hernández. Aunque desde hace un par de semanas ya se pintaba como el contrincante más opcionado por encima del ungido por Álvaro Uribe, fue sólo hasta el 29 de mayo que las cartas se destaparon dejándonos en el mismo lugar que hace cuatro años.


Es entonces El ingeniero quien patea el tablero alterando el panorama electoral para dejar en la mesa una opción de cambio diferente a las propuestas por los candidatos más sonados para la primera vuelta; Gustavo Petro y Federico Gutiérrez. Por lo tanto, se hace necesario desde esta ventana exponer algunas particularidades del Tiktocker que tiene gran probabilidad de ser el próximo presidente de esta hermosa tierra bananera.

Empecemos hablando de algunas de las propuestas que plantea, me llama la atención que hable de bajar el IVA actual de un 19%, a un 10%, y aunque eso parezca la fantasía de todos, en la vida real lo que pasará es que cada proceso de producción aumentará hasta dejar el precio para el consumidor final mucho más alto. Evento que podría desatar protestas como las ya vistas durante el gobierno actual, cuando se pretendió imponer una reforma tributaria.

Y aunque debo confesar que la ida al mar me seduce, el tema de la Conmoción interior que pretende imponer apenas se posesione es algo que me inquieta. Así como nos debería inquietar a todos los colombianos por igual, en especial a los congresistas que se posesionan el próximo 20 de julio, pues bajo este estado el presidente podrá saltarse al Congreso y a las leyes que sean necesarias para alcanzar sus fines.

Es cierto que Rodolfo ha dicho que “solo será para frenar la corrupción”, pero ¿Cómo creer que alguien va a respetar la democracia cuando su primer acto será precisamente anular las demás ramas asumiendo el poder absoluto, como en cualquier dictadura?

Me llena de intriga saber también bajo qué argumentos morales se tomarán medidas anticorrupción, cuando el candidato en cuestión ya ha sido imputado en la ciudad de Bucaramanga por este mismo delito. Una coima que él y su hijo pretendían cobrar en un contrato entre la empresa Vitalogic y la alcaldía de Rodolfo, tal como el mismo Carlos Hernández Oliveros, el hijo de Rodolfo, lo confesará en 2019 ante la Fiscalía.

Por otro lado, y no menos importante, me causa desconfianza ver que personalidades de la talla de Mafe Cabal, o representantes de los sectores políticos tradicionales se suben a la Rodolfoneta, en la que se supone estamos huyendo de quienes han desangrado al Estado por años dejando a su paso atraso y hambre. Esos mismos sectores a quienes el ingeniero les guiñó el ojo cuando rechazó las condiciones de Sergio Fajardo para apoyarlo, dejando claro que el fin justifica los medios y que “voto es voto”.

A mi juicio, la cereza de este pastel o cóctel, como lo quieran llamar, es primero, el desconocimiento del candidato hacia las instituciones y el papel que estas tienen dentro de la sociedad. No puede ser que este señor hable de fusionar ministerios y cerrar embajadas como si se tratara de podar un árbol. Tampoco me cabe en la cabeza su actitud retadora y agresiva hacia los miembros de la prensa o a cualquiera que le pregunte sobre temas que no quiere contestar. No puede ser que volvamos al “Otra pregunta, amigo periodista” que terminó con el cierre de muchos medios por exponer la verdad en la era más oscura de la historia reciente de Colombia.

Así las cosas, desde esta orilla puedo agregar que mi conclusión es que Rodolfo Hernández, más que un candidato populista de derecha, es una persona arbitraria que al desconocer el orden de los poderes que rigen al Estado colombiano puede terminar violando los derechos de los ciudadanos que hoy lo apoyan.

Es una persona que ve a Colombia como una finca desconociendo la complejidad de la historia de este pueblo y sus actores. No tiene claro cuál es el papel de la mujer en la sociedad, no votó el Plebiscito por la Paz y se “limpia el culo con esa ley” de acuerdo con lo que se puede escuchar en un audio altamente difundido en las últimas semanas a través de diferentes medios. Allí Hernández amenaza a su interlocutora con echarla cuando ésta le hace saber que no se puede saltar las leyes.

Mi intención no es decirles a ustedes por quien sí y por quien no votar, solo los invito a que más allá de favoritismos, credos o lo que quieran; miren la seriedad en las propuestas, el conocimiento de cada candidato sobre los problemas del país. Pero, en especial, los invito a pensar por un momento en ese colombiano que no tiene el privilegio de terminar un bachillerato porque si estudia no come. A ese señor de más de 60 años que trabaja en el semáforo sabiendo que nunca tuvo ni casa ni pensión.

¡Que el privilegio de vivir sabroso no sea para unos pocos!

Sobre la autora:


Paola Vargas

@amarilla.poe

Es estudiante de pregrado de Comunicación social y periodismo, amigable con los perros y fiel admiradora de los gatos. En sus ratos libres riega y cuida sus planta, en su cabeza recorre la galaxia en busca de formas e ideas diferentes que la acerquen a posibles respuestas de tantas preguntas que hoy invaden a muchos llenando de curiosidad y vida a su existencia.

Agradecida de ser campesina, de disfrutar placeres tan sencillos y eternos como ver el agua de un riachuelo bañar todo un bosque llenándolo de vida y brillo. Está llena de historias por contar, pero sigue buscando las palabras precisas para escribirlas. Es santandereana revolucionaria de nacimiento por su sangre comunera, pero muy rola de corazón; de las que aman la changua en las mañanas y admira a los muiscas.

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