Ilustración: Daniela Ruano

Texto: Ana Victoria Padilla

Del arte de dormir en el agua

Y ahora que aprendimos a flotar en el agua

soñamos con la casa primera

la infancia que corre

como ayer

como hace poco

cuando todas las cosas

las primeras cosas

nacían y giraban

Como el balbuceo de los ángeles

las lunas de Júpiter

las rayas del tigre

los ojos de Eva

las líneas de las manos del mismo Dios

la infancia que corre

como ayer

como hace poco

cuando todas las cosas

las primeras cosas

nacían y giraban

como los días de lluvia

como ahora

en los diluvios de la nostalgia

cuando soñamos

con todas estas cosas

que ya no son

nunca más.

Vayamos al mar

Hoy es el día ideal para regresar al agua

y hacer de nuestras panzas desnudas

islas temporales

Tal vez algún náufrago a la deriva

necesite una orilla donde descansar

del vaivén de las olas

de la furia del viento

del reducido espacio de su balsa

No sabemos, amor

Tantas cosas que desconocemos

y sin embargo aquí estamos

en esta galaxia

en este planeta

en esta tierra que sangra

Intuyendo a ratos la inmensidad del universo

y la sonrisa de aquellas cosas

tan sencillas, tan livianas

como la semilla al viento

como el gesto de Nina a la espera de tu caricia

como tus ojos recién abiertos cada mañana

Aquí estamos, navegando en este mundo

colectando estrellas fugaces

asegurando la mano de plátano, la renta,

la arenita de los michis

luchando contra el tedio de las pantallas

aboliendo el éxito y el fracaso

en este siglo cansado de sí mismo

donde todos tenemos algo de náufragos

incluso aquellos que todavía no conocen el mar.

De dónde esta costumbre

de levantarme a barrer la casa

a limpiar el arenero      

los estragos de la noche

el cuerpo duro del ratón

que Nina dejó sobre el tapete

Apurarme como si fuera el fin del mundo

antes de que el día

llegue a las 8:30 y el paréntesis se acabe

y no alcance a lavar mi cuerpo

sacudirme el polvo de los ojos

el cadáver de la mariposa

que amaneció entre mis manos

Ay, tengo una antenita en la boca

Las 8:10 y aún falta regar las plantas

que reclaman el agua a gritos

porque tienen sed

y también quieren bañarse

sacudirse el polvo de la calle

que levantan las motos a su paso

     Ay, 8:20 ya

en las noticias pronostican 32º centígrados

A las plantas no le gustan las noticias

pero el agua sí

Un poquito de agua para el helecho

otro para el miami

     para el limonero

Bueno, ahora todo parece limpio

acomodadito

dispuesto a recibir el polvo otra vez

Esa permanente lluvia de partículas

que se exhiben en los rayos de luz

que entran por la ventana.

y lo opacan todo

Son las 8:30      

haré que no lo veo

y me iré a desayunar.

Sobre la autora:


Ana Victoria Padilla Onatra

@victoria.onatra

Estudié historia, desde niña sentí el misterio de los recuerdos. Pertenezco a la tradición de las cosas pequeñas, la poética del instante, la escucha atenta y el amor por el arroz de coco. Cuando escribo poemas construyo casas imaginarias, tal vez porque la poesía ha sido refugio, compañía y puente para conocer el mundo y sus habitantes. Por curiosidad y el deseo de conspirar con mis amigos, he conjugado las letras con las artes sonoras, plásticas y audiovisuales, porque a fin de cuenta la poesía está en todo y en todos. Mis poemas se alojan en fanzines, revistas digitales e impresas, o resuenan secretamente en los lugares a donde la poesía me ha llevado.

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