Ilustración: Alejandra Pérez

Texto: Jorge Caro

El 7 de agosto de 2022 fue la posesión de Gustavo Petro Urrego como presidente de la República de Colombia, junto a Francia Elena Márquez Mina como vicepresidenta.

La posesión de Francia Márquez marca un paradigma en la historia de nuestro país por ser la primera mujer afro en ser vicepresidenta de Colombia. Esta mujer proveniente del corregimiento de Suárez (Cauca). Esta se ha caracterizado por ser una lideresa de su pueblo, donde ha sido la voz de las “Nadie”y las “Nadie” en varias movilizaciones realizadas. Una de las manifestaciones a destacar, durante su época de lideresa, fue la llamada Marcha de los turbantes(2014). Esta marcha partió desde La Toma (Cauca); hasta llegar a Bogotá.

Así mismo, cabe señalar, que el Cauca ha sido un departamento marcado por los horrores de la violencia armada por parte de distintos grupos insurgentes y del Estado. También hay que resaltar que en este departamento del sur de Colombia habitan varias comunidades afros e indígenas; tales como: Nasa, Guambianos, Paéz, Coconucos; entre otros. En la indagación que he hecho para conocerlas a profundidad, me he encontrado con nociones de territorio, saberes ancestrales, creencias del imaginario ancestral y de la oralidad ancestral, como lo son las leyendas y creencias propias por parte de estas comunidades. Así pues, me dejé cautivar al conocer acerca de estos saberes.

En este mismo departamento, que es la cuna de donde proviene nuestra actual vicepresidenta, también hubo en el siglo pasado un líder indígena de la comunidad nasa llamado: Manuel Quintín Lame Chantre. Este líder indígena buscaba luchar por los derechos del pueblo nasa ante las injusticias cometidas por los terratenientes que se creían dueños de las parcelas, donde los hombres de esta comunidad les trabajan la tierra sin poder acceder a una educación formal por el hecho de estar condenados, a ser tratados como indios brutos y sumisos al servicio del hombre blanco.

—¿Quiere ir a la escuela?, ¿de verdad usted quiere ir a la escuela?

Quintín asintió con su cabeza, pero su padre colocó un hacha, una hoz, una pala, en sus manos y le dijo:

—La única escuela que tiene el hijo del indio es la que le da la madre tierra.                                                                                     

(Guanani, pág. 15)

La anterior es una cita del libro Guanani de la autora payanesa Giselle Delgado Tejada. Allí, Giselle nos cuenta la historia de este líder indígena nasa que fue condenado a muerte por sus ideas revolucionarias en defensa de su pueblo. Pueblo para el cual buscaba una educación que complementara a sus conocimientos ancestrales y, así mismo, liberar a su territorio del poder de esclavitud bajo el cual se encontraba.

Manuel Quintín Lame fue considerado por algunos como un guerrillero de su tiempo y por otros como alguien que buscaba el bien para su comunidad indígena por medio de una política de cambio, la cual hoy volvemos a ver con la figura de nuestra vicepresidenta Francia Márquez.

En el informe de la Comisión de la Verdad (2020) titulado Territorio podemos encontrar el testimonio de una Francia Márquez que fue desplazada de su pueblo por parte de la violencia armada que allí había, viéndose así obligada a emigrar hacia un lugar donde las personas eran frías y llevaban un ritmo de vida acelerado. Eso la hizo extrañar el Vivir Sabroso, al cual estaba acostumbrada con las personas de su comunidad.

Hubo ciertos puntos clave del testimonio de Francia sobre los cuales quiero enfatizar:

El primero es la problemática que afrontaban las personas de su comunidad por culpa del terror que generaban los grupos armados, al igual que las violencias alrededor de la identidad racial y de apropiación de sus territorios para llevar a cabo el desarrollo económico, sin importar el hecho de lastimar a la Pacha mama con el fin de generar progreso. Estas son algunas de las problemáticas que Francia nos cuenta en su testimonio.

El territorio ha sido un escenario de permanentes disputas de intereses económicos y políticos. Sobre ellos se ha impuesto la visión del desarrollo hegemónico que ha usado la violencia armada, el racismo estructural, el patriarcado y las políticas de muerte como formas de dominación, exclusión, marginalidad y desposesión de derechos étnicos territoriales para favorecer a la supremacía blanca de este país. Estas violencias estructurales han afectado el territorio y a quienes somos parte de él, en su mayoría pueblos negros, indígenas y campesinos racializados, empobrecidos y violentados.

(Territorio, pág.12)

En segundo lugar, ella, también nos cuenta cómo era eso de ¡vivir sabroso!, lo cual significaba vivir en comunidad ayudándose los unos a los otros, tal y como indica en el siguiente fragmento de su testimonio:

Nuestra relación con el territorio en la ciudad es de individuo, basada en la propiedad individual, en el desarrollo, para la acumulación. Mientras que nuestra relación con el territorio donde nos sembraron el ombligo, era comunitaria, de construcción colectiva, donde se expresan alternativas al desarrollo para el buen vivir, para el “vivir sabroso”, que van desde compartir un plato de comida con los vecinos, hasta acompañar a una familia en una situación difícil de enfermedad o muerte.

(Territorio, pág,14)

En lo personal, considero que esta frase del “vivir sabroso”, mencionada en el anterior párrafo, más que ser la frase representativa de nuestra vicepresidenta, es un mensaje para que aprendamos a vivir en comunidad desde los territorios urbanos, dejando a un lado el individualismo y los egos personales.

En tercer lugar, resalto la “enseñanza” que recibió desde pequeña por parte de las mayoras y mayores alrededor de su territorio, como nos lo hace saber en la siguiente cita:

(…) la crianza comunitaria impartida por las mayoras y mayores de la comunidad en la que me crié me enseñaron a comprender, ver y sentir el territorio como un espacio de vida, de construcción colectiva y comunitaria. Un espacio donde se recrea la cultura, donde se tejen relaciones de familia extensa y a su vez reglas de derecho propio o consuetudinario sobre el relacionamiento con el entorno, con la naturaleza. Estas enseñanzas desde la sabiduría ancestral me han permitido entender la filosofía ubuntu: «soy porque somos».

(Territorio, pág,9)

A juicio personal, el fragmento que cité en el párrafo anterior, me resulta muy bello por el hecho de mostrarme otra perspectiva que a veces desde la postura de citadinos nos cerramos a reconocer, dado que nuestra vida en la ciudad nos lleva a ser fríos, andar siempre afanados y ser desconfiados los unos de los otros.

Por último, destaco también el vínculo de ellos con la naturaleza, al cual se refiere en la siguiente cita:

Esa filosofía no solo nos recuerda el vínculo entre los seres humanos, sino también con la naturaleza, la cual nos permite entender que no somos sus dueños, sino parte de esta. Por tanto, cuidar la casa grande, la madre tierra, la Pacha mama, es cuidarnos a nosotros mismos. Entendemos que el territorio se teje a partir de relaciones entre los seres humanos y los otros seres con quienes lo cohabitamos.

(Territorio, pág,9-10)

Sin duda, el anterior concepto del que nos habla Francia, es una filosofía para su cultura; me resulta algo muy profundo a tener en cuenta, ya que deja en claro el lazo tan grande que su comunidad tiene con la Pacha mama –madre tierra. Considero que esta filosofía la deberíamos aplicar todos los colombianos para lograr construir así una identidad ambientalista hacia el cuidado de la madre tierra y de la fauna, algo a lo cual le hemos dado el valor necesario.

En conclusión, hago la invitación a que se dejen encantar por la deslumbrante retórica de nuestra vicepresidenta Francia en el informe de la Comisión de la Verdad titulado “Territorio” (2020).  Esto con el fin de conocer lo que motivo a nuestra vicepresidenta a lanzarse a la política, lo cual la llevo a ella al cargo tan relevante que ocupa actualmente.

Sobre el autor:


Jorge Andrés Caro Rodríguez

@cronopio_escritor6

Tengo veinticinco años, estudio Creación Literaria. Desde pequeño he sido apasionado por el arte, ese gusto inicio con los primeros libros ilustrados que tuve para leer. Mi camino en la literatura comenzó cuando en el colegio escribí mi monografía de grado titulada “Estudio sociolingüístico de las jergas y modismos en los países iberoamericanos”.

 

 

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