Columna y fotografías de Paola Vargas (@amarga.pao)

«La reivindicación de los pueblos indígenas y la preservación de los recursos naturales que al día de hoy se siguen explotando en esa zona del país, fueron temas que alimentaron este encuentro lleno de invitados extraordinarios que aunque hablaron desde sus orillas y desde los textos añadidos a esta obra, sus ideas se fueron juntando en la misma observación: la de perpetuar a través del tiempo la majestuosidad de esta narración fantástica e histórica».

1 de septiembre, 2024

Fotografía por Paola Vargas

A cien años de que José Eustasio Rivera terminara de escribir su obra cumbre La Vorágine, la Biblioteca Nacional aprovechó la versión de la Feria del Libro 2024, para presentar el pasado domingo 21 de abril La Biblioteca Vorágine, un proyecto en el que se recopilan nueve libros de diferentes autores donde se escudriñan las condiciones sociales, políticas y culturales que se abordan en esta obra magistral que aunque parece una vieja historia del siglo XIX, en la práctica seguimos viviendo una vorágine de explotación y olvido.

El ministro de las culturas, las artes y los saberes, Juan David Correa, fue el encargado de abrir La Caja de Pandora dando inicio al conversatorio que contó con la presencia de algunos de los autores que le dan vida a este compilado, encaminado la discusión actual sobre las denuncias sociales que Rivera hace por medio de La Vorágine.

La violencia y la explotación que se vivió en la Amazonía por cuenta del holocausto del caucho fue uno de los temas más recurrentes en esta conversación. Este hecho, que para muchos es ajeno por haber tenido lugar hace más de cien años, resulta paradójicamente familiar en una actualidad esclava de espejismos materiales y líderes arbitrarios que buscan el beneficio propio al costo que sea necesario.

Fotografía por Paola Vargas

El antropólogo social y candidato a doctor en Historia, Carlos Guillermo Páramo, en su intervención me hizo pensar en la melancolía que traen consigo las montañas espesas, el crepúsculo de los bosques y los susurros del agua con la curiara que tan minuciosamente observa y siente Arturo Coba durante su travesía por las selvas de Colombia en La Vorágine. La exquisita interpretación que Rivera da a cada uno de los lugares, animales o situaciones que describe, refuerza su dedicación, su conocimiento y la crudeza literaria que esboza en una historia llena de olvido y nostalgia.

La reivindicación de los pueblos indígenas y la preservación de los recursos naturales que al día de hoy se siguen explotando en esa zona del país, fueron temas que alimentaron este encuentro lleno de invitados extraordinarios que aunque hablaron desde sus orillas y desde los textos añadidos a esta obra, sus ideas se fueron juntando en la misma observación: la de perpetuar a través del tiempo la majestuosidad de esta narración fantástica e histórica.

Fotografía por Paola Vargas

Don Vicente Pérez Silva, historiador y fuente directa de la historia colombiana nos honró con su presencia en el auditorio para exponer desde su libro Raíces históricas de La Vorágine, sus apreciaciones junto con los registros recopilados de las atrocidades sufridas por caucheros e indígenas en la casa Arana. Durante su intervención mencionó la importancia de darle a este episodio el lugar que le corresponde. Nos recordó que, aunque fue hace cien años “Es la vorágine de la selva humana en que estamos sumidos”.

El historiador Juan Carlos Flórez, uno de los cerebros en esta misión, agradeció a las entidades del gobierno, universidades y amantes de las letras que hicieron parte de este proyecto. Destacó que desde muchas y muy diversas orillas se fueron sumando esfuerzos para que la Biblioteca Vorágine se entendiera como un referente histórico de la literatura Latinoamericana. De la misma forma, lo destacó la licenciada en lenguas romances y literatura comparada, miembro de The Williams College, Estados Unidos, Jennifer French, quién además de exaltar la genialidad literaria de Rivera, hizo hincapié en el peso histórico del libro y la importancia de su divulgación.

Fotografía por Paola Vargas

De tal manera que estos nueve libros que acompañan al de José Eustasio, buscan que veamos más allá de la desgraciada vida que Arturo y Alicia vivieron entre las espesas llanuras y las entristecidas caucheras durante su travesía. La biblioteca Vorágine busca aportar al colectivo cultural e histórico colombiano un relato que ofrece una narración precisa de actos de esclavitud y genocidio que tuvieron lugar por más de veinte años sin que tuviera mayor injerencia en la sociedad.

El evento que contó con aforo total, sirvió como antesala al lanzamiento oficial de La Biblioteca Vorágine, pues desde el pasado 22 de abril, en toda la red de la Biblioteca Nacional, el ciudadano de a pie puede sumergirse en el mundo al que José Eustasio Rivera le dio vida hace cien años y a los que hoy se suman al universo Vorágine. De tal manera que la invitación es a darse una vuelta por la página oficial de la Biblioteca Nacional o si lo prefiere caer hasta allá y pasar una tarde entre siringales y amores fallidos.

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