Texto y fotografías: Paola Vargas

Aunque no fue el primer puente del año, si recordamos el puente de Reyes, sí pareció que hacía diez millones de años no había un lunes festivo en Colombia. Muchos en Bogotá aprovecharon para huir de la agitación de La City, mas para quienes nos quedamos entre la resignación y el placer de ver calles vacías y tranquilas, el Instituto Distrital de las Artes, Idartes, llevó a cabo el festival Colombia al parque en su edición de 2023, el cual se desarrolló entre el sábado 18 y domingo 19 de marzo. Durante este encuentro se escucharon sonidos representativos de diferentes orillas del país que se dieron cita en este tiempo y espacio para recordarnos que, aunque vivamos entre el asfalto, pitos y cerros, somos parte de sonidos y saberes que nos unen desde antes que naciéramos.

El evento tuvo inicio el sábado desde el mediodía, cuando la compañía de danza folclórica Orkeseos, a punta de cumbia nos recordó que, aunque seamos rolos, tenemos por lo menos una pizca de cumbiamberos de vez en cuando. Acto seguido, la agrupación Itinerante trío, (recomendada por si no la conocen), envolvió el escenario de torbellinos y pasillos que evocaron los tiempos de antaño con olor a panela y un sabor al aguardiente artesanal que solo los trapiches pueden hacer.

También se presentó Cacao Munich, quienes se encargaron de juntar algunos sonidos latinos con el funk y el hip hop, para darle vida a un son que además de transmitirme sabor, me trajo una sensación de patriotismo emotivo. Los sonidos de la carranga que está incrustada en nuestro ADN, estuvieron a cargo de Los Carrangomelos, unos pelados que mantienen intacto el sonido de la carranga campesina entre unas letras certeras y reales. En escenario son unos monstruos y su trabajo audiovisual me llamó la atención, me gustaron los gráficos que usaron en la canción “Solo fue una vez”.

Durante esos dos días los asistentes disfrutaron de diversos ritmos mientras más de 14 colectivos de productos y servicios hicieron presencia desde la Zona de Arte y Emprendimiento del festival, abasteciendo las necesidades de consumo del evento y dando oportunidad a los emprendimientos que buscan una ventana para darse a conocer.

La Fabulosa Sexteta Caracha, permitió que los espectadores recorrieran San Juan de Pasto con sus tonos urbanos y ritmos autóctonos, mientras Mirella Cesa, desde Ecuador recibió el ritmo y le inyectó sonidos electrónicos con toques andinos para subir la fiesta. Otro momento especial fue el homenaje a Totó la Momposina por toda una vida promoviendo el folclor de esta tierra que se rehúsa a vivir del miedo.

El cierre de los dos días no pudo estar mejor planeado; por su lado quienes asistieron el sábado tuvieron la posibilidad de presenciar la puesta en escena que tiene Sistema Solar, este colectivo caribeño logró juntar sonidos como el bullerengue, la champeta o la cumbia entre otros, con estilos como el techno, el house o el hip hop. Dándole vida a un sonido tan actual y auténtico que pocos metaleros se resisten a danzar al son de esta Titán Del folclore, con más de 15 años de trayectoria.

Para no desentonar en nada, el festival llegó a su fin el domingo con la presentación de una leyenda barranquillera, el cantante, compositor y músico, Aníbal Velásquez, quien deleitó a la audiencia con su destreza en el acordeón, y puso a bailar y a cantar a su público coros como: “un poquito de cariño yo te pido, un poquito de cariño nada más”, dejando de lado el frío que envolvía a esta ciudad bipolar y hermosa.

Fue así como el festival llegó a su fin y los comentarios desde algunas orillas involucradas son bastante satisfactorios. Desde la parte económica y social, estos eventos son vitrinas en donde artistas y emprendedores abren caminos para contribuir en la transformación de la sociedad.

Pese a la lluvia, el público acudió masivamente los dos días, los artistas la rompieron en el escenario sorprendiendo a uno que otro expectante que, como yo, no iba preparado para sorprenderse y terminó fascinado con un que otro artista que no conocía y a los que, de seguro, les vamos a seguir la pista.

Sobre la autora:


Paola Vargas

@amarilla.poe

Es estudiante de pregrado de Comunicación social y periodismo, amigable con los perros y fiel admiradora de los gatos. En sus ratos libres riega y cuida sus plantas, en su cabeza recorre la galaxia en busca de formas e ideas diferentes que la acerquen a posibles respuestas de tantas preguntas que hoy invaden a muchos llenando de curiosidad y vida a su existencia.

Agradecida de ser campesina, de disfrutar placeres tan sencillos y eternos como ver el agua de un riachuelo bañar todo un bosque llenándolo de vida y brillo. Está llena de historias por contar, pero sigue buscando las palabras precisas para escribirlas. Es santandereana revolucionaria de nacimiento por su sangre comunera, pero muy rola de corazón; de las que aman la changua en las mañanas y admira a los muiscas.

Deja un comentario

Tendencias