Poemas de Laura Valentina Bonil

Ilustración: @bluelain


¿Cómo encontrar en lo cotidiano, la poesía? Estos poemas de Laura Valentina Bonil (@ _hojasdelaurel_), más que respondernos dicha pregunta, nos plantea nuevas formas de posibilidad artística para explorar el tema. Estos poemas están hechos de poco ritmo, silencios, humor; nos habla de nuestros días, donde no sabemos si es necesario reír o llorar.

Vea las piezas gráficas completas en nuestro instagram

Un día frente al mundo

8:45 a.m.

Los mocos son salados o no saben a nada.
—Usted es una cochina— dice mi hermano.
Le digo, “hay que comer de todo”.

12:30 p.m.

El cielo de los peces se encuentra en la parte más alta del río.
Allí juegan, nadan y se muerden las colas,
los miro desde la orilla.
Me prometo no volver a comer pescado,
ni con cubiertos, ni con las manos.
Tengo miedo de morir
una espina me puede
desgarrar la garganta.

4:00 p.m.

Las nubes se pueden tocar
con la punta de los dedos
si las miras desde un charco.

8:00 p.m.

Leo una palabra y me la como.
Baja por mi garganta, se queda a reposar en mi estómago,
después sube por mi pecho, transita el corazón,
sigue hasta arriba, resguardada
en algún cofre de mi memoria,
de mi cuerpo.
El mundo se vuelve un poco más mío.

Compartir después de la muerte

Sacar lo que un día fue enterrado,
lo que un día fue cuerpo.


Hubiera sido deseable saludar en putrefacción
y no de forma entera.


Con boca asqueada,
ojos cobardes
y manos pudorosas
seré la ruptura de los huesos.


Te haré pequeña para que ocupes menos
y cedas más.


La tumba ya no será solo tuya.
tendrás nueva compañía.


No, no me refiero a los gusanos
o a las cucarachas.


Hoy llegó otro y ya no hay espacio para tanto muerto.

Encuentro

En la oscuridad
nuestros rostros se muestran
con luz de luna.

La sombra de los árboles
se reflejan en nuestros cuerpos
trans, mujeres, hombres, no binarios.
El frío se mezcla con tusi.

Es aquí y ahora,
en altas horas de la noche,
y entrada la madrugada.
El encuentro.

Los cuerpos se vuelven uno solo
en las raíces negras y suaves del mundo.

Nuestras lenguas se entretejen,
nos damos placeres sin nombres,
olvidamos el lenguaje,
el habla, como nos llaman.
Somos anónimos.

La crudeza se vive tranquila
y la pequeña muerte no era aquello que pensábamos.

Fascinados, el mal está hecho.

Se asoma el primer rayo de sol
y el mundo se vuelve malestar.

Sobre la autora:


Laura Valentina Bonil

@ _hojasdelaurel_

Estudiante del pregrado de Creación literaria en la Universidad Central, integrante del semillero La Palabra en el Espacio. Tiene interés en explorar el lenguaje en los diferentes campos artísticos y cómo dialogan entre ellos. Amante de la imagen verbal y visual, su poesía es un poco incierta, versátil, un paraje no común para mostrar lo que nadie ve, decir lo que nadie escucha, generar algo en lo demás, poder conectar. La escritura es su lugar de conciencia, de enunciación, que se apoya en las raíces de la corporalidad, en el día a día.

Deja un comentario

Tendencias