Hay textos que una no sabe cómo empezar, pero digamos que soy Shakira y este es un comunicado a la opinión pública. 

Hace cinco años, un link de meet, al que de seguro pudo haberse unido un árabe random, fue testigo de una reunión de amigos que estaban por conocerse en persona cuando el mundo exterior no fuera un peligro inminente para la vida, y que no se imaginaban que su ingenio pudiera dar tanto fruto.

Ahora, Revista PR ya de pequeña no tiene mucho y quizá, yo tampoco.

Crecer y ver crecer a la par tu proyecto es una experiencia invaluable que desearía que todes experimentáramos alguna vez. PR ha sido para mí escuela, hogar, refugio, miedo, reto, sacrificio y mucha felicidad. Esta Revista me regaló cenas, conciertos y fiestas, me llevó a otra ciudad, me publicó todas las veces que quise, me pagó uno que otro tinto, me llevó a dictar talleres en parques y universidades, me dio entrada gratis e ilimitada a la FilBo, me tomó fotos preciosas, me puso a voltear mil veces por el Ricaurte y me llenó de amigos y amigas para toda la existencia. Sin embargo, como con todo lo que una hace bien en la vida, llega el momento en que ese engendro ya no nos necesita o en el que, sin quererlo, lo estamos atajando más de lo que le estamos dando alas. Ese momento, querido público, ya llegó para mi retoño y para mí.

A mis amigos del alma, cofundadores y colaboradores de este proyecto, mil gracias. Gracias porque me fui antes de poder pagarles un sueldo y aun así permanecen. Gracias porque creyeron y se sumaron a este que también fue mi sueño. Un especial agradecimiento a mis muchachos, Mateo Caballero y Brandon Romero, por el aguante, ustedes, en definitiva, han sido mi relación más estable. A mi amado equipo editorial, Gina Lara, Mateo Mora y Michael Rodríguez, gracias por su hacer, por dejarme aprender de su mano. A todos los demás equipos, gráfico y de medios, gracias por trabajar tantísimo y no dejar caer el chuzo por nada del mundo. También a quienes pasaron por aquí y como yo, en el camino se fueron, gracias por apostarle a esto, por dejar el terreno arado. A ustedes, lectoras, compañeras, colegas, amigas, gracias porque llevan cinco años creyendo en PR, dando like, comentando, compartiendo nuestro trabajo, PR no sería nada sin ustedes, querido público.

No hay despedida más cansona que la de la que no se quiere ir, ya voy a dejar de escribir. Quiero que sepan que espero de corazón que sigamos todas y todos siguiendo el trabajo de ese motor imparable que es PR. Sepan que hay Revista PR para rato y que este proyecto va a llegar muchísimo más lejos y yo, desde mi estaca, aplaudiré de pie, como lo hacen las madres orgullosas cada vez que sus hijos extienden las alas. Por último, deseo que PR sea para ustedes, como lo es para mí, la evidencia de que lo que se trabaja con disciplina se alcanza y de que lo colectivo es gigante, imposible de detener.

Se despide con todo el agradecimiento,

Ana María
Presidenta del club de fans de Revista PR

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