Escrito por Ana María Suárez (@firmo_amss)
Hay textos que una no sabe cómo empezar, pero digamos que soy Shakira y este es un comunicado a la opinión pública.
Querido público,
Hace cinco años, un link de meet, al que de seguro pudo haberse unido un árabe random, fue testigo de una reunión de amigos que estaban por conocerse en persona cuando el mundo exterior no fuera un peligro inminente para la vida, y que no se imaginaban que su ingenio pudiera dar tanto fruto.
Hace cinco años tuve la fortuna de, junto a personas maravillosas, fundar Revista PR, más conocida por ese entonces como Colectivo Pequeños Relatos. Haciéndole justicia a ese nombre, yo también era pequeña y tenía muchos sueños, entre ellos fundar una plataforma para divulgar el arte de los y las jóvenes que, como yo, estaban sedientos de encontrar espacios para ser leídos, vistos, degustados, criticados, funados, lo que fuera, pero ser conocidos. Ese sueño se me cumplió gracias al trabajo colectivo e ininterrumpido que durante estos años ha caracterizado a Revista PR. No les puedo explicar la sensación de satisfacción que me invade cada vez que una persona menciona orgullosa que fue publicada por nuestro pequeño invento.
Ahora, Revista PR ya de pequeña no tiene mucho y quizá, yo tampoco.
Crecer y ver crecer a la par tu proyecto es una experiencia invaluable que desearía que todes experimentáramos alguna vez. PR ha sido para mí escuela, hogar, refugio, miedo, reto, sacrificio y mucha felicidad. Esta Revista me regaló cenas, conciertos y fiestas, me llevó a otra ciudad, me publicó todas las veces que quise, me pagó uno que otro tinto, me llevó a dictar talleres en parques y universidades, me dio entrada gratis e ilimitada a la FilBo, me tomó fotos preciosas, me puso a voltear mil veces por el Ricaurte y me llenó de amigos y amigas para toda la existencia. Sin embargo, como con todo lo que una hace bien en la vida, llega el momento en que ese engendro ya no nos necesita o en el que, sin quererlo, lo estamos atajando más de lo que le estamos dando alas. Ese momento, querido público, ya llegó para mi retoño y para mí.
Así como escuchaste, así como te lo estoy diciendo, hoy me despido de Revista PR. Es muy cliché esa frase de que amar también es soltar, pero la creación literaria que estudié no me dio para encontrar otra mejor para explicarles el porqué de esta gran decisión. Pues resulta que la vida me está llevando por otros caminos y rumbo a cumplir nuevos sueños, y mi gran invento se estaba quedando rezagado de esos pasos agigantados que últimamente he tenido que dar. Revista PR se merece toda la entrega, todo el tiempo, todo el esfuerzo que durante años pude darle y ahora que no puedo, elijo dar un paso al costado para que llegue una nueva directora editorial, hacedora de presupuestos, tallerista, vendedora de ferias, repartidora de tarjetas, correctora de estilo, enviadora de correos y otras mil funciones, que pueda, con el mismo amor que yo o más, seguir nutriendo este sueño colectivo.
A mis amigos del alma, cofundadores y colaboradores de este proyecto, mil gracias. Gracias porque me fui antes de poder pagarles un sueldo y aun así permanecen. Gracias porque creyeron y se sumaron a este que también fue mi sueño. Un especial agradecimiento a mis muchachos, Mateo Caballero y Brandon Romero, por el aguante, ustedes, en definitiva, han sido mi relación más estable. A mi amado equipo editorial, Gina Lara, Mateo Mora y Michael Rodríguez, gracias por su hacer, por dejarme aprender de su mano. A todos los demás equipos, gráfico y de medios, gracias por trabajar tantísimo y no dejar caer el chuzo por nada del mundo. También a quienes pasaron por aquí y como yo, en el camino se fueron, gracias por apostarle a esto, por dejar el terreno arado. A ustedes, lectoras, compañeras, colegas, amigas, gracias porque llevan cinco años creyendo en PR, dando like, comentando, compartiendo nuestro trabajo, PR no sería nada sin ustedes, querido público.
No hay despedida más cansona que la de la que no se quiere ir, ya voy a dejar de escribir. Quiero que sepan que espero de corazón que sigamos todas y todos siguiendo el trabajo de ese motor imparable que es PR. Sepan que hay Revista PR para rato y que este proyecto va a llegar muchísimo más lejos y yo, desde mi estaca, aplaudiré de pie, como lo hacen las madres orgullosas cada vez que sus hijos extienden las alas. Por último, deseo que PR sea para ustedes, como lo es para mí, la evidencia de que lo que se trabaja con disciplina se alcanza y de que lo colectivo es gigante, imposible de detener.
Se despide con todo el agradecimiento,
Ana María
Presidenta del club de fans de Revista PR





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