Ilustrado por: Laura Jimenez

Texto: Natalia Charry

Toma el taxi frente a la casa, cerquitica a la puerta, ni una cuadra más. El auto frena en seco, desgarrando el pavimento, se sabe que es un taxi por el letrero, tiene las puertas percudidas, ni amarillo ni negro. Al subir es recibida por una voz ronca y profunda:

¿para dónde vamos?

La silla también es opaca, adornada con unos cuantos rotos en el tapiz, la espuma sobresale como si alguien la hubiese arrancado. Se ubica diagonal al conductor, el espejo retrovisor la señala, ve los ojos de padre reflejados, marrones, pequeños y alargados, mirada tosca, de la punta del ojo le crecen otras tres líneas, la piel plegada envejece el rostro. Arranca.

Lleva puesto un vestido de cuadros, rasca su pierna izquierda y recuerda el rasguño del gato, ve la piel resquebrajada por las fibras de las medias, una línea rojiza, interrumpida, cosida. A diferencia de él, necesita ver todo el tiempo al frente, no es como si no supiera para dónde va, lo sabe, o quién sabe si la ciudad los conduzca a un desvío.

Aguza sus orejas de gata. Él habla, blablablá, no le gusta mucho hablar, asiente, blablablá. Nota la espuma desgarrada, la enreda en sus dedos, la jala, la guarda, blablablá. Del hueco emerge una mano y se posa justo encima del rasguño, arde resquebrajada, le soba el muslo, gime, es un rasguño. Sanaquesanacolitaderana.

El hueco. El retrovisor alargado, la piel plegada.

Debajo del puente la mano la alcanza, la absorbe antes de que ella salga a volar por la ventana. En la espuma no se respira, necesita de branquias para eso, la caja toráxica se comprime, gime, pierde su forma, no asiente, no respira, no habla, cosida desde los labios hasta los pies.

Los ojos, las manos tejidas, cocidas, todo forma parte de la silla rasguñada arrancada.

T O D O

—Me deja en el semáforo.

—Claro reina

—¿Cuánto le debo?

—Docemil.

—Gracias señor, es usted muy amable. Tenga un buen día.

Sobre la autora:


Natalia Charry

@non.est.lia

Natalia Charry, (Neiva, 1998).  Estudiante de Creación literaria en la Universidad Central de Bogotá. Realizó talleres de promoción de lectura junto al colectivo Karván de las barbas azules y voluntaria del proyecto Una mano por la lectura de la Fundación Letra Viva. Cursó la segunda edición del diplomado Promoción de lectura: Comunidades y territorios en la Universidad de Pamplona. Ganadora de la convocatoria abierta durante el seminario LIJPE 2020 para hacer una residencia artística en la granja de Cornelia Funke, escritora alemana. En la actualidad, hace parte del comité de edición de la revista Alapalabra y se encuentra en el proceso de creación de una novela.

2 respuestas a “La carrera”

  1. Ojalá sigas compartiendo todo aquello que está inmerso en lo cotidiano a través de la escritura, toda mi admiración Nata, un abrazo.

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  2. Meee encantaaaaaaa. Que maravilloso.

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