Ilustrado por: Ingrid González
Texto: Ronal Molina Huérfano
Hacía mucho frío. Su día empezó al tiempo del alba. Se bañó como el gato, revisó su carro, anheló desayunar.
El camello estuvo pesado. Ya era de noche. Supuso que el cartón era una especie en vía de extinción, que el plástico se alzaba como la especie dominante, pero su pequeña nave de balineras no daría abasto a semejantes dimensiones de carga, aun así, nada podía agobiarlo más; era libre y eso bastaba. Le dieron siete mil pesos.
Recordó en la lengua el sabor del caldo de menudencias y, aunque nada le hubiese hecho más feliz, se abstuvo. Casi llegando al cambuche le salió al paso uno de esos tombos a vacunarlo. Estaba agotado, le dolían mucho los pies, no tenía sentido tratar de huir y se resignó a entregarle toda la plata. Otro día perdido (otro día vivido).
El bóxer seguía encaletado donde siempre, no quedaba de otra. Olió por un buen rato a la vez que intentaba repeler de su fuerte la filtración del aguacero. Luego, todo fue silencio: los pitos se fueron a dormir, se esfumaron las palomas y también desaparecieron el miedo y el hambre. Escuchó el barullo sexual de las bestias y retomó su frasquito.
De repente se sintió acompañado en el cambuche, escuchó claramente la respiración forzada y el latir arrítmico de un ser junto a él. Mijo, reaccione, soy yo, Fernando, su papá. ¿No me reconoce? Está trabado, ¿cierto? Vamos a la casa que está haciendo mucho frío, su mamá está muy preocupada por usted, le manda decir que lo perdona, pero que vuelva. Cómo es que se va a perder así. No sabemos de usted hace más de dos años, me la he pasado buscándolo. Camine que allá en el barrio le van a dar trabajo para que esté mejor, como sé que le entiende a la carpintería le puedo conseguir puesto de ayudante, mire que su hermano también está muy mal y no queremos que se nos pierda en el vicio. Hágalo por él, que usté es su ejemplo. Mírese cómo está de aporreado, cómo está de flaco. Vamos y lo invito a comer, y si quiere lo pongo bien pintoso para que su mamá no lo vea así. No vaya a pensar que usté es el único que ha cometido errores, a todos nos pasa, pero ahí es cuando uno debe estar más unido con la familia, le prometo que no vamos a llamar a la Policía o a llevarlo a la iglesia y mucho menos a meterlo a la fuerza a uno de esos centros de rehabilitación. Hágalo al menos por su mamá, usté sabe que ella está enferma. Yo le prometí por mi vida que lo llevaba de vuelta. Entonces, ¿qué dice, mijo?, ¿vamos?
Obvio que me gustaría volver a la casa, papá, pero, ¿y si resulta que pasa lo mismo que otras veces? Si salgo de aquí y me doy cuenta que estaba imaginando que hablo con usted, y que me invita a la casa y me perdona y me dice esas cosas, pero no hay nadie, solo yo que ando alucinando. Dígame entonces, ¿qué hago?
(Pues, tiene que salir y averiguarlo mijo, así es esto, no hay de otra. Además, mire que ya está amaneciendo y hace mucho frío).
Sobre el autor:

Ronal Molina Huérfano
Bogotá, noviembre 12 de 1984
Es licenciado en Educación Básica con Énfasis en Humanidades y Lengua Castellana, de la Universidad Minuto de Dios, cursó Literatura Colombiana Contemporánea en la Universidad Nacional y es Magister en Estudios de la Cultura y Literatura Latinoamericana, de la Universidad Andina Simón Bolívar de Quito. Ha participado en talleres de escritura creativa de la Biblioteca Nacional, la Red de Núcleos de formación de Engativá e Idartes.
Sus relatos han sido publicados en revistas literarias y antologías como La Ventana, Dos veces breve y Las Letras del Face, de la Editorial Dunken, asimismo, ha participado como Editor en los libros Relatos de LCDLO y Narraciones Fantásticas, publicado por el CLAN. Además, ha escrito algunos libros de cuentos como Sin Lugar para el Maíz (Ed. Ántrophos), Regreso a Plutón y otros cuentos (Alcaldía de Engativá) y Sobre la Muerte, el amor y otros sinónimos, presentado como tesis de grado.
Ha trabajado como tallerista de Creación Literaria en Idartes y los CREA y es el director del Club literario La Cofradía de los Otros, desde hace ocho años. Actualmente, labora como docente de la Universidad Minuto de Dios, sede Villavicencio, y, también, dirige el Semillero de Investigación en Escritura Creativa Eduardo Galeano SECEG.





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